30 años de la temprana muerte de François Truffaut

Nacido en París el 6 de febrero de 1932, era hijo de una empleada del diario L'Illustration y de un hombre cuya identidad nunca fue revelada, aunque su padrastro Roland Truffaut fue quien le cedió oportunamente su apellido.

De todos modos la pareja nunca fue demasiado contenedora con él, que vivió su infancia con sus abuelos, tuvo problemas en la escuela primaria y hasta es posible que haya cometido algún pequeño delito, tal como sucedía con su álter ego Antoine Doinel en "Los cuatrocientos golpes", rodada en 1958, con el que nunca desmintió la identificación.

El ambiente de miserabilidad que lo rodeó en un principio terminó fomentando su fantasía con lecturas frondosas de relatos y novelas de toda índole, lo que derivó en una pasión por el cine que lo llevó a permanecer largas tardes en las salas, incluso cuando debía estar en clase o atendiendo otras obligaciones.

Una vez terminados sus estudios, en plena posguerra, tuvo pequeños trabajos de subsistencia y en 1947 fundó un cineclub que no pudo mantener por demasiado tiempo, aunque por allí pasaron obras de Jean Renoir, Roberto Rossellini, Alfred Hichcock, Jean Vigo, Orson Welles y otros directores que admiró y reconoció como influencias en su obra posterior.

El crítico y teórico del cine André Bazin tuvo mucha importancia en su vida: cuando lo liberó de un correccional para jóvenes, cuando le consiguió la posibilidad de escribir sus primeras notas en la revista Travail et Culture y cuando lo hizo salir de una prisión militar en Alemania Federal, donde había caído por indisciplina tras intentar una huida de su realidad parisina, y cuando le salió de testigo en su casamiento con Madeleine Morgenstern, su primera esposa.

El primer contacto concreto con una filmación, Truffaut lo tuvo con Une visite (1955), un corto de ocho minutos de duración filmado con amigos
Por intervención del futuro director Jacques Rivette comenzó a escribir más seriamente en Cahiers du Cinéma, en 1953, donde había otros colaboradores como Jean-Luc Godard y Claude Chabrol, que con sus diferencias y similitudes diseñaron después la Nouvelle Vague.

El primer contacto concreto con una filmación, Truffaut lo tuvo con Une visite (1955), un corto de ocho minutos de duración filmado con amigos, y dos años después la emprendió con Les mistons, de 18 minutos, estrenado como complemento en la Argentina bajo el título de Los mocosos.
(El asunto de ese filme fue tomado muy libremente y sin aviso por el director Robert Mulligan y el guionista Herman Raucher en Verano del 42, por la que el francés Michel Legrand ganó un Oscar a la banda sonora de película dramática en 1972.)

Su primer largo fue Los cuatrocientos golpes, una obra fundacional de la Nouvelle Vague junto a Sin aliento, de Jean-Luc Godard y otras de Éric Rohmer, Alain Resnais y Claude Chabrol, ganadora de premios en Cannes y otros festivales y elogiada por la crítica mundial.

Es en ese título que incorpora a Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud), personaje autorrefencial que a través de los años creció y apareció en los títulos "Antoine et Colette" (episodio de El amor a los 20 años, 1962), La hora del amor (1968), Domicilio conyugal (1970) y El amor en fuga (1978).

Después de aquel debut hubo dos películas fundamentales, Disparen sobre el painista, con Charles Aznavour, y sobre todo Jules y Jim, que terminó de consagrar a Jeanne Moreau como la gran figura erótica intelectual –la otra, más popular, era Britte Bardot— de la pantalla gala.

Siguieron otros títulos valiosos, con alguna irregularidad pero nunca gratuitos, como La piel dulce (1964), Fahrenheit 451 (1966, sobre Ray Bradbury), La novia vestía de negro (1967), La sirena del Mississipi y El niño salvaje (1969), Las dos inglesas (1971), La noche americana y Una joven linda como yo (1972), La historia de Adela H. y La piel dura (1975), El amante del amor (1977).

En sus últimos años rodó El último subte (1980), con Catherine Deneuve y Gérard Depardieu, La mujer de la próxima puerta (1981) y Confidencialmente tuya (1983), protagonizadas por Fanny Ardant, su última compañera de vida y madre de su hija Josephine. Truffaut era también actor y como tal apareció en sus propios filmes, El niño salvaje, La noche americana y La habitación verde, y es emblemático su papel de científico francés en Encuentro cercano del tercer tipo, de Steven Spielberg.

Su cine siempre fue accesible, mucho más que el de sus colegas de generación, y en sus películas siempre están presentes el romanticismo, el amor y la melancolía, en la tradición de varios artistas del teatro y la literatura de su país.

Por
Sofía Maldonado Pínzón
Promotora de lectura y escritura
Biblioteca Pública Virgilio Barco

Imagen tomada de francite.ru