Apocalipstick

Pareciera ser que el siglo XXI hubiera traído directamente proporcional a la velocidad de la evolución tecnológica e informática, todo el ascenso a la sordidez, la decadencia, el ruido y una multitud de depresiones inimaginables. Monsiváis tuvo que haberlo notado tan agudamente bien, que su libro Apocalipstick, se convierte más que en un compendio de crónicas. Es un fiel retrato de todas las megalópolis del globo cuyas sociedades son bien medidas con los instrumentos imaginarios propios de la época: El pendejómetro, el cabronímetro y el putavolt.

Según el autor el término megalópolis hace referencia a las ciudades desprendidas de su centro tradicional que así retengan zonas de prestigio, se amplían orientadas por ese centro notable, los medios electrónicos y su aprovisionamiento de sensaciones. En ellas, cualquier habitante indistintamente de Shangai, Sao Paulo, México (lugar al que se refiere), o bien la misma Bogotá, ha dicho que:
“Su ciudad es la más grande del mundo, que hay tanta gente que ya se acabaron los rostros familiares, que dos horas en ir del trabajo a mi casa y no fue el peor embotellamiento que me ha tocado.”

En la ciudad del pecado, como la llama Monsiváis, cada quien es único pero las maneras de ser único se parecen demasiado entre sí, las prostitutas son fieles devotas a la virgen, la rumba es la gran reina que siempre intenta declararle la guerra a la censura, y todo el ruido que se puede contener es su gran aliado. En la ciudad de México el autor señala la Delegación de Cuauhtemoc y sus famosos quinientos giros negros, como lugar donde ese ruido se concentra; en Bogotá sin duda ese anillo dantesco se lo lleva Cuadra picha.

También hay personajes en la ciudad del pecado, alter ego de Remedios la Bella de Gabo, Aurora Ascencio, desde niña poseía un don del cielo: la facultad de levitar, de ascender, así no más, hacia lo alto si ese era su deseo. Pero el don celestial llevaba un requisito adjunto: Sólo podía levitar y al mero impulso de su voluntad, si nadie absolutamente nadie, lo percibía.

El hacinamiento es otra característica de la megalópolis, como en el Transmilenio, se hace una referencia al Metro de la ciudad de México que es paradójicamente cercana:
"Con frecuencia, me siento atrapado, al borde de la angustia. No me refiero solo o principalmente a los apretujones sino al temor 'metafísico', el de perder para siempre el gusto por el espacio, y ya nunca más sentirme a mis anchas. Esto, mientras se me revela con estruendo mi falta de malicia corporal, mi inhabilidad para abrirme paso entre los agolpamientos de seres y camisetas y bolsas y preocupaciones laborales congeladas en gestos distantes."

Crónicas, relatos y ensayos hacen de Apocalipstick un libro netamente urbano. Cada línea describe una ciudad desde 1940 hasta el año 2010, con sus constantes cambios que nunca se acaban, o como lo aclara el autor: "Básicamente era una ciudad tranquila, en la medida en que uno podía caminar en las noches, en la medida en que había la promesa del empleo, en la medida en que se pensaba que con todas las dificultades era posible una vida de calidad o una sobrevivencia importante, ahora ya no..."

Con un hilo temático bastante marcado, este cronista, pone a confluir diferentes rasgos característicos de su urbe como los faquires que se suben al Metro con vidrios de hule a hacer su acostumbrada y mal ponderada exhibición, los trancones que duran eternidades, los coloridos travestis y sus peculiares marchas en un laberinto de asfalto, que constituye una ciudad deteriorada llena de color y estridencia, donde todos los olores son uno solo en una hora definida del pleno centro de la metrópoli.

Carlos Monsiváis, muere dos meses después de haber publicado este libro que tuvo un record de ventas de 25 mil ejemplares. Así pues, el lector encontrará en su último libro un reflejo para nada sensiblero ni moralista de su ciudad, que bien podrían ser todas las ciudades urbano-dependientes. En cuanto al escritor, esperemos que su arribo al cielo sea como él lo había imaginado, es decir, el único lugar donde no pagas renta.

Elaborado por: Andrés Felipe Sanabria Molina
Promotor de Lectura y Escritura
Biblioteca Pública Parque El Tunal.

Monsivais Carlos, 2010. Apocalipstick. México. Editorial Random House Mondadori.

Número topográfico: Me 864.4M65a
Disponible en: Arborizadora Alta, Bosa, Las Ferias, La Giralda, Julio Mario Santo Domingo, La Peña, Perdomo, Puente Aranda, Rafael Uribe Uribe, Suba, Timiza, Tunal, Tintal, Usaquén, Virgilio Barco, Venecia, La Victoria.

Imagen tomada de: http://www.deliberacion.org/2011/08/el-triunfo-del-mall-sobre-el-bien-visto-en-el-apocalipstick-de-monsivais/