El amor después de la muerte

Esta historia trata de una madre entregada a sus hijos, siempre estaba pendiente de ellos, de su ropa, alimentación, salud y estabilidad, les daba tanto amor, no permitía nada malo con ellos, siempre los llevaba al colegio y para todos lados.

Pero sus hijos se sentían como presos, vigilados a todo momento por su mamá. Un día decidieron salir una hora antes del colegio para ir al parque a jugar. Cuando llegó su mamá al colegio y no los encontró entró en desespero y angustia. Ella los buscó por todas partes, preguntó por ellos en todos lados y nadie le dio respuesta. Al ver que no aparecían, decidió hablar con las autoridades pero sus hijos se sentían tan libres y contentos de no tener a su madre tan pendiente de ellos que decidieron quedarse una noche más fuera de su casa sin importarles los peligros que tanto les dijo su madre que había en la calle, y pasaron las horas y no había respuesta. Las autoridades no tenían rastro.

Tanto fue el dolor y el desespero de su madre que fue sola a su casa y se quitó la vida, pero sus hijos estaban tan felices que al día siguiente llegaron a la casa. Cuando vieron a su madre tirada en el piso se asustaron, la llamaban, la movían y no contestaba, aunque ellos ya se habían dado cuenta de que estaba muerta. Por la culpa y la negación a esta situación decidieron llevarla a su cama y arroparla. Pasaron los días pero los vecinos no dejaban de preguntar por la madre; ellos contestaban que ella estaba un poco enferma porque tenían miedo de perderla definitivamente.

Un día alguien llamó a las autoridades y entraron a la casa pues el olor a descomposición era muy fuerte. Cuando llegaron y entraron encontraron el cuerpo de la madre en su cama y a sus hijos al lado de ella, las autoridades al ver esto decidieron que se iban a llevar a los niños para un orfanato. De repente, el espíritu de su madre escuchó esto y se reveló ante ellos, se enojó tanto y usó todas sus fuerzas espirituales para defender a sus amados hijos. Ella abrió sus brazos como si fuera un manto y los estranguló, los elevó tan alto que se perdieron de vista y lo último que se escuchó de ella fue un llanto de dolor diciendo: «son mis amados hijos y los cuidaré siempre».

Por Cristian Masías

Sobre el texto: Cuento Ganador del Primer Lugar en el Primer Concurso de Cuento de Idiprom 2013, sede Usaquén.

Imagen: "Medea (a punto de asesinar a sus hijos)" de Eugène Delacroix

Tomada de:
http://en.wikipedia.org/wiki/Medea#mediaviewer/File:Eug%C3%A8ne_Ferdinand_Victor_Delacroix_031.jpg