Cantando está mi negra

¡Ah, ah!
Canta la gallina,
Responde el capón,
Mal haya la casa
Donde no hay varón.

Canta Neila mientras camina por la orilla del río, la acompañaban dos niños. Eloy el más grande que arrastra una chuspa con un totumo lleno de birimbí y un ñingrí de pan.

Atrás se escucha un quinche que ladra mientras Saletien alcanza a su madre con dos bateas.

Llegan hasta donde diría un indígena habían otros cumbasa, la brisa del río se mezclaba con el olor de la piel morena, el sudor corría por sus frentes era dura la minga hoy.

Las arenas se movían en las bateas y no aparecía ni una sola pepita dorada.
“Aaaaah” .Era el único sonido que repetía Delia del cansancio que tenía. Eloy seguía baharequeando.

—Hoy no era el día la arena no deja ver una sola pepa dorada.

Saletien se trepaba en una canoa y cogía el remo que estaba tirado en el suelo.

La negra con rabia grita “¡pelao, qué es lo que estás cogiendo!” No termina de sonar el grito cuando. Rammmmmmmm se escucha el sonido de un motor grande.

Las mujeres y los niños se acercan más a la orilla, las aguas del río se mesen cual si les arrancaran las entrañas.

Saletien observa como las aspas de aquella máquina acuática se hunden en el agua y una bomba gigante absorbe como si tuviera hambre de toda la arena del rio.

Eloy grita “¡eh, mama! Eso sí es vacano!”. La maquina acuática no para mientras Saletien se baña.

Neila se acerca a sacarlo. El niño le dice “Me estoy pelando como el pescao”.
Empieza a caer una picha de agua, las mujeres recogen sus bateas y se van.
Delia inicia de nuevo su camino al tambo.

—¡Ay, Dio mío! Vamos a relajar y arrollar los bocachicos.
—Está rusio del hambre
—Mañana vamos a la plaza a vender "¡Tripa ahumada!”, que ya debe estar lista.

Se oscurece, en Tambo se escucha la negra cantando “¡Que me pica, me quiere picá!”.

Por Mariana Gómez Betancourt
Asistente del Taller de Creación Literaria
Biblioteca Pública El Tintal Manuel Zapata Olivella

Imagen tomada de: Pintores y pinturas - Juan Carlos Boveri