La vejez es cual…, tal…, y como…

Somos en la vejez cual león herido
Que aunque prepotente y rey de la selva
Al encontrarse herido se doblega
Y aunque nómada incansable
Se vuelve obligadamente sedentario e indefenso
Sumido en el abandono, la inanición y la tristeza.
 
Somos cual la noche oscura
Plagada de murciélagos fastidiosos y malignos
Soñamos con imágenes perversas y fantásticas
Envueltas en atuendos negros
Que, extendiendo sus brazos, van volando
Y escuchamos un ruido aterrador.
 
Todo se extingue
Cual aladas mariposas
Y aunque sus bellísimos colores impactan por doquier
Vuelan sobre el fuego abrasador
Y allí sus alas se chamuscan
Acabando con su belleza y su esplendor.
 
Somos cual la madera
Que, aunque fue muy fina y fuerte,
Al final es carcomida sin clemencia
Por el voraz gorgojo destructor
Dejándonos físicamente débiles, sin firmeza y con dolor.
 
Somos cual oso lento y perezoso
Que después de consumir el alimento
Se aferra a su árbol de corme, predilecto
Y en silencio se acomoda entre sus ramas y sus hojas
Y se dispone el resto de tiempo a dormir y a descansar.
 
Estamos alertas, ante el río aterrador que en el invierno
Arrasa tierra, aves de corral, perros y gatos
Ganado vacuno, cerdos y bestias
Cultivos, bosques y frutales
Sin saber el rumbo que éstos tomarán.
 
Somos cual piedra destapada
Ubicada en el centro del lecho de la corriente turbia
Allí llega la oportuna iguana y se encarama
A recibir el sol y a dormitar su siesta.
 
En la vejez
Somos cual bandada de gaviotas blancas
Que remontan largo y agitado vuelo
Entre el espacio celestial y de los mares
Peligrando con jamás regresar
Porque esa es la realidad que las cobija.
 
Recordamos nuestra niñez tan pura
Cual ovejita candorosa e inmaculada e indefensa
Y cual pichoncito de paloma blanca
Esperando cada día el plumaje que la cubra
Y esperando ansiosamente el alimento.
 
La adolescencia, cual pez atrapado en la atarraya
La juventud, cual loro parlanchín entre la jaula
La adultez, en un paraíso hermoso
Con venenosa serpiente camuflada.
La vejez en su etapa indolente e indefensa
¡Tan dura y despreciada!
Cual pavo real casi sin gracia
Y aquellas experiencias sabias, olvidadas.
 
Somos en la vejez
Cual colmena que en un tiempo
Produjo suave, deliciosa y nutritiva miel
Y luego las abejas y los zánganos
Insertan en su piel su ponzoña dolorosa
Siendo éste el final de su existencia.
 
En la vejez
Estamos a la expectativa permanente
Tal como la gallina con su camada de polluelos
La cual no descansa en paz, hasta verlos
Completamente realizados y fuera de peligro
Ante el acecho del gavilán astuto y la perversa zorra.
 
Al final de la partida
Nuestro cadáver será enterrado
O colocado en la fosa o en la tumba
Y allí servirá de suculento banquete a los gusanos.
 
Y en el caso mío
Con el correr del tiempo presiento
Que me acompañarán cogidos de la mano
La soledad, el olvido y el silencio
Porque tal vez
Ni una plegaria elevarán a Dios por mí
Ni una luz ni una flor colocarán sobre mi tumba fría.
 
O si en caso contrario
Mi cadáver es cremado
Que mis cenizas esparcidas sirvan de valioso abono
Al árbol productivo
Y que además de su sombra y de sus frutos
Llegue el colibrí a succionar el dulce néctar de sus flores
Y posen en él la mirla y el ruiseñor a entonar sus melodías
Y la ardilla llegue a roer la fruta apetecida
Y las pequeñas aves a construir sus nidos.
 
Por Beatriz Barriga
Usuaria de diferentes programas de promoción de lectura y escritura
Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo
 
Biografía: Beatriz Barriga ha sido una asistente asidua a los Clubes de Personas Mayores de las bibliotecas Virgilio Barco y Julio Mario Santo Domingo. Escritora, cantante y compositora, su participación en BibloRed ha ampliado significativamente las posibilidades de los programas de promoción de lectura y escritura por medio de su arte musical y literario. Beatriz Barriga ha incursionado en los géneros del cuento, la novela, la poesía, y también es autora de manuales pedagógicos para la enseñanza primaria y media, algo que ha tenido la oportunidad de poner en práctica en su labor de toda una vida como docente en el área de Español y Lenguaje. Este texto proviene de un ejercicio de escritura desarrollado en articulación con los procesos del Club de Personas Mayores de la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, en espacios específicos donde se reflexionó acerca de la vejez y las circunstancias que la acompañan.
 
Imagen tomada de: http://www.viajejet.com/paisajes-de-atardeceres/