Si eres extraño, la gente te mira mal

Suele suceder que las pasiones musicales de la adolescencia se esfuman con el pasar de los años; las personas se vuelven más conscientes de la vida, de lo que puede llegar a ser realmente importante y trascendental, no perdonan sus errores y se toman la vida en serio. Sin embargo, existe una banda de rock que me ha acompañado desde que tengo 13 años, una banda que llegó fortuitamente (quizás por eso se quedó para siempre conmigo) una tarde aburrida después de llegar del colegio. Encendí la radio y resultó que la emisora estaba haciendo un homenaje a una de las mejores bandas de los últimos cincuenta años (eso decía el locutor); empecé a escuchar ritmos desenfrenados y calmados al mismo tiempo, todos juntos en una canción… Fue la revelación de mi vida cuando escuché el nombre de la banda: The Doors. Y vale la pena decir que ese nombre no sólo aportó a mi cultura musical sino que en verdad me abrió las puertas a un mundo que yo siempre quise encontrar en la música, un mundo donde el pecado y los excesos están al mismo nivel del amor y la esperanza; sin juicios, ni críticas, ni sorpresas. Un mundo musical que cuenta lo que es un ser humano, a veces humilde, a veces perverso.
 
Me interné obsesivamente en la música de The Doors y mi pasión aumentó al saber que Jim Morrison (el vocalista) solía escribir poemas. Los busqué asiduamente hasta tener un gran número de éstos; cada noche leía uno o dos y me convencía que definitivamente la conexión no solamente era auditiva sino también escritural; pero bueno, esa es otra historia y lo que quiero mostrar aquí es la fuerza musical que tiene esta banda.
 
Desde 1965 se empezó a hablar de un grupo que estaba revolucionando el rock con nuevos sonidos y letras bastante fuertes para la época; The Doors se abrió paso y se instauró como una banda de rock “clásica”. Es complicado asegurar qué canción es mejor que otra, cuáles son las mejores letras de esta banda; sin embargo, el álbum The Very Best of The Doors es una recopilación que busca evidenciar no solamente lo mejor, sino también los matices musicales tan extremos de este grupo.
 
Blood in the streets in the town of New Haven
Blood stains the roofs and the palm trees of Venice
Blood in my love in the terrible summer
Bloody red sun of Phantastic L.A.

Blood screams her brain as they chop off her fingers
Blood will be born in the birth of a nation
Blood is the rose of mysterious union” [1].
 
Estos versos de la canción “Peace Frog” nos adentran en la problemática social estadounidense de los años setenta. El delicado manejo de la ironía en la letra y en la composición musical no deja ver esta canción como una voz de protesta, sino como un acto de burla ante lo absurdo de las sociedades modernas, donde ni siquiera parece útil protestar.
 
Y de pronto, entre la resignación y la cocaína, surge ese lado igualmente importante de todo ser humano: la esperanza. Nadie pensaría que después de ver tanta sangre en las fantásticas ciudades estadounidenses sea posible tener una esperanza en el amor, o por lo menos en el afecto mutuo, pero The Doors lo logra magistralmente en la canción “Riders on the Storm”:
 
There's a killer on the road
His brain is squirmin' like a toad
Take a long holiday
Let your children play If ya give this man a ride
Sweet memory will die
Killer on the road, yeah
 
Girl ya gotta love your man
Girl ya gotta love your man
Take him by the hand
Make him understand
The world on you depends
Our life will never end
Gotta love your man, yeah” [2].
 
Esta es la mayor fuerza de The Doors: lograr encapsular al ser humano en letras reveladoras, contundentes, a veces confusas, pero completamente sinceras. Esta es una banda sobre la que hace tiempo quería escribir porque nunca me he cansado de escuchar ese órgano que se desahoga a cada nota, o ese suspenso musical en la canción “The End” justo antes de que Morrison gima, grite y blasfeme contra todos y todo, o el solo de guitarra de Robby Krieger en “Roadhouse Blues”.
 
Ahora, después de escribir esta corta reseña sobre The Very Best of The Doors, veo que no solamente hablé de este álbum sino que expresé la razón fundamental de mi pasión hacia el grupo que musicalizó mi adolescencia, mi entusiasmo por la literatura, mi amor por la vida, mis perversos y locos pensamientos sobre la existencia… y esa razón es sentir siempre que:
 
People are strange when you're a stranger
Faces look ugly when you're alone
Women seem wicked when you're unwanted
Streets are uneven when you're down
 
When you're strange
Faces come out of the rain
When you're strange
No one remembers your name
When you're strange
When you're strange
When you're strange” [3].
 
¿O será posible otra forma de existencia para los amantes del arte, la poesía y la música que no sea sentirse siempre un extraño? Quien desee arriesgarse a comprobar lo contrario, por favor avísenme cuando cierren la puerta de mi tumba.
 
NOTAS:
[1] “Sangre en las calles del pueblo de New Haven
Sangre que mancha los techos y las palmeras de Venice
Sangre en mi amor de un terrible verano
Sangriento sol rojo de la fantástica Los Ángeles
 
La sangre grita su cerebro mientras le cercenan los dedos,
La sangre brota del parto de la nación
La sangre es la rosa de unión misteriosa” (las traducciones son de Paula Castellanos).
 
[2] “Hay un asesino en la carretera
Su cerebro se retuerce como un sapo
Toma una vacaciones largas
Deja que tus niños jueguen
Si le das a este hombre un aventón
Los dulces recuerdos morirán
Un asesino en la carretera
 
Niña, tienes que amar a tu hombre
Niña, tienes que amar a tu hombre
Tomarlo de la mano
Hacerle comprender
El mundo depende de ti
Nuestras vidas no terminarán nunca
Tienes que amar a tu hombre”.
 
[3] “La gente es extraña cuando tú eres extraño
Los rostros se ven feos cuando estás solo
Las mujeres parecen malvadas cuando eres indeseable
Las calles son disparejas cuando estás bajoneado
 
Cuando eres extraño
Los rostros salen de la lluvia
Cuando eres extraño
Nadie recuerda tu nombre
Cuando eres extraño
Cuando eres extraño
Cuando eres extraño”.
 
Por Vanessa Guerrero Jiménez
Promotora de lectura y escritura
Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo
 
The Doors, The Very Best Of The Doors - Estados Unidos - 2007.
 
Canciones:
1. Break On Through
2. Light My Fire
3. Love Me Two Times
4. Hello, I Love You
5. People Are Strange
6. Strange Days
7. Riders On The Storm
8. L.A Woman
9. Touch Me
10. Roadhouse Blues
11. Peace Frog
12. Love Street
13. The Crystal Ship
14. Soul Kitchen
15. Love Her Madly
16. Back Door Man
17. Alabama Song
18. Moonlight Drive
19. The Unknown Soldier
20. The End
 
Integrantes:
Jim Morrison / voz, maracas, pandereta
Ray Manzarek / teclados, coros, bajo
Robby Krieger / guitarra, armónica
John Densmore / batería, percusión
 
Imagen tomada de: http://bitelino.blogspot.com/2010/11/doors-in-concert.html