Qué hay pa´ leer

El viento también viaja en libro

“Escribir cuentos es mi único deseo, mi única fuente de felicidad”.
Katherine Mansfield.

He terminado de leer otra de las publicaciones de la campaña Libro al Viento, Cuentos para releer, y una vez más me he enfrentado a un libro agradable, de buena calidad y de formato pequeño, con un gran valor literario. Mediante esta campaña la Alcaldía Mayor de Bogotá, desde el año 2004, ha distribuido gratuitamente en toda la ciudad, más de dos millones de libros que van desde crónicas y cuentos, hasta mitos y novelas. Y es que, de los bogotanos que nos hemos tropezado con estas publicaciones, ¿quién puede olvidar títulos de Libro al Viento como Cuentos de Julio Cortázar, El gato negro y otros cuentos de Edgar Allan Poe, El niño Yuntero de Miguel Hernández, Tres historias de Guy de Maupassant, Radiografías del Divino Niño y otras crónicas sobre Bogotá, o toda la saga de Cuentos latinoamericanos? No sé si sea exagerado afirmarlo pero creo que esta campaña se está convirtiendo en un patrimonio simbólico para la ciudad.

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Revelación y caída

Eran los tiempos de la crisis. El arte transfigurado en la vida de Georg Trakl. La memoria grisácea de la humanidad se ve reflejada en la palabra de un poeta y dramaturgo austriaco, nacido en 1887, que dejó caer una copa de alcoholes arcoíris sobre el cuerpo virgen de su locura; locura que mató, en 1914, al ensueño de una vida fingida y violada por la sociedad de la época en la que se gestaba la Primera Guerra Mundial.

Autor: 
Estefanía Almonacid Velosa
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La risa del cuervo

‹‹“Simón” gritaba Ribas, y Bolívar, desdeñoso, le volteaba el rostro. “¡Que le corten la cabeza!”, le pareció escuchar. Despertó. Nadie estaba a su alrededor. El viento del Llano soplaba sobre su ensangrentada charretera. Estaba de nuevo ahí, con sus cabeza cortada entre las manos(…) Sólo ahora, después de tres horas de la ejecución ordenada por Morales, entendía de verdad que le habían cortado la cabeza y que con ella, debajo del brazo, se hallaba perdido en la inmensidad de aquella estepa del trópico››..
La risa del cuervo. Álvaro Miranda

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Otras maneras de resucitar a un vampiro

— Bienvenido a mi casa.
¡Entre con libertad y por su propia voluntad!

Drácula. Bram Stoker.

Un libro es fácilmente equiparable a una puerta o una ventana que, al ser atravesada, adquiere los poderes de una máquina del tiempo. En 1897 vio la luz Drácula de Bram Stoker, y desde ese momento la novela ha influido generación tras generación, convirtiendo la figura del vampiro en un ser que hace parte de nuestro imaginario socio-cultural y que para cualquiera, sin importar su edad, es posible reconocer.

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¡Arde!

Un rollo de papel de treintaiséis metros de largo. Una máquina de escribir negra marca Remington. Tinta. Silla. Mesa. Un gato. Veinte paquetes de cigarrillos. Un litro de whiskey que todavía ronda por el cuerpo. Agua y tres semanas de sólo escritura. Un Ford modelo ’40. Galón de gasolina a veintisiete centavos de dólar. Cuatro amigos, desempleo, literatura, libertad y un país que de costa a costa promete cuatro mil kilómetros En la carretera.

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