Cómic

La identidad en “El proceso”

Se ve que alguien calumnió a Joseph K. porque una mañana,
de buenas a primeras y sin que él nada hubiera hecho,
fueron a detenerlo.
El proceso
, Franz Kafka.

Después de leer El proceso de Franz Kafka nadie quiere estar alguna vez en los zapatos de Joseph K; pero son tantos los escritores que han soñado con estar alguna vez cerca de los zapatos de Kafka. El proceso, publicada póstumamente, como buena parte de la obra de Kafka, gracias a su amigo (afortunadamente falto de palabra) Max Brod, aún corroe la imaginación de quien la lee ante la aventura de un hombre con la peor de las suertes. ¿Es perseguido, calumniado, engañado, descubierto? Nadie puede asegurar mucho sobre K., y en esa gran brecha de posibilidades reside la mayor fuerza de atracción de esta novela.

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Las impopulares voces de lo popular

Cuando hablamos de cultura popular, en ocasiones no sabemos exactamente a qué nos referimos. Quizá se trate de lo opuesto a la llamada “alta cultura” o “cultura académica”; tal vez sea un rótulo para denominar distintas manifestaciones del arte y el pensamiento provenientes de los sectores más amplios del pueblo, o probablemente haga referencia a las creaciones inmateriales e imaginarios que gozan de una amplia difusión entre el público.

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El miedo a la oscuridad

El castillo gótico ha bañado en sombras fúnebres, desde sus inicios, el ingenio cinematográfico. Clásicos como El Golem (1915) de Paul Weneger, Nosferatu (1922) de Friedrich Wilhelm Murnau, o El fantasma de la opera (1925) de Rupert Julian, así lo demuestran. La gangrena efervescente de la noche gótica aplaca el código de la razón y conmueve al público siempre ávido de sangre.
 

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