Graciela Di Dio Castagna de Rippe

El azar no existe en el universo

Édgar encontró la dirección de la Clínica Experimental del Sueño cuando la luz de la tarde comenzaba a declinar; quedaba en una esquina de un barrio apartado, un edificio sencillo de ladrillos con un aviso que anunciaba su función: aliviar los desarreglos del sueño. Atravesó el umbral y encontró una sala de espera blanca y amplia, con asientos cubistas de colores fuertes forrados en cordobán. Allí se encontraba otro paciente, una mujer joven, vestida con chaqueta negra y jeans gastados.

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