Mujer

La prosa ácida de Elfriede Jelinek

A muchos les será familiar el nombre de la película La pianista del director alemán Michael Haneke. Pues bien, esta película está basada en la novela homónima de la escritora austriaca Elfriede Jelinek. Quienes han visto el film recordarán a Erika, la rígida profesora de piano que se enamora de uno de sus estudiantes. La novela nos permite apreciar la vida de Erika quien se encuentra atrapada por la madre y la abuela, ambas ejercen una sofocante protección sobre la niña. Aquí encontramos uno de los rasgos más particulares de la autora: la madre (la abuela) son miserables, terriblemente sofocantes. Siempre encontramos en Jelinek una posición hipercrítica ante la maternidad. Este punto subraya esa faceta del feminismo que odia y aborrece a los hombres: la niña debe estar alejada de esos monstruos que no la dejarán practicar su arte, esos monstruos que la alejarán de la protección materna. Encerrada en ese mundo "femenino" Erika se sentirá protegida y cuando su estudiante le dé la posibilidad de ser libre (el hombre que libera a la mujer) ella explotará, encontrará el punto de quiebre para que su sexualidad se desinhiba con otro ser humano. Las prácticas sexuales de Erika estarán, hasta ese momento, orientadas hacia el voyerismo, a espiar parejas que tienen sexo en un parque, en la más profunda de las noches.

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