Sticky Fingers

El discreto encanto de la decadencia

Sticky Fingers , el primer disco de los Rolling Stones en los años setenta, lo atraviesa un aire de renacimiento mezclado con decadencia, quizá tenga que ver algo más que la música, los eventos que la impregnan, la época, el trágico concierto de Altamont que marcó el fin del verano del amor en 1969, donde uno de los Hell Angels —pandilla de motociclistas encargada de la seguridad del concierto que pretendía ser la versión stoniana de Woodstock— mató de una puñalada a Meredith Hunter, un joven negro que se acercaba con un revólver al escenario donde tocaban sus majestades satánicas.

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