Un homenaje a los extraños prófugos de Occidente

“Ese joven francés que huye hacia el África, ese inglés que huye hacia Italia,
ese alemán que huye hacia Grecia, ese viejo americano que saluda a los tordos en la ciénaga, esa mujer que habla con las abejas y las colinas,
ese caballero del Mississippi que explora la América
nominada y brutal, han sido parte importante de mi vida.
Nada me alegraría más que poder compartir mi entusiasmo por ellos y, si tanto puede pedirse, acaso iniciar a alguien en la amistad
de esos extraños prófugos de Occidente”

William Ospina, Esos extraños prófugos de Occidente

No hay acercamiento más sorpresivo y genuino a la literatura que aquel que surge de la experiencia personal de lectura, y es a partir de dicho ejercicio solitario entre la obra y el lector que William Ospina nos invita al encuentro con distintos autores, a los que llama “extraños prófugos de Occidente”. Esos extraños prófugos de Occidente editado por Radom House Mondadori, recopila distintas semblanzas escritas por Ospina, las cuales rescatan las principales búsquedas, apuestas y apartados biográficos de algunos de los autores más significativos de la literatura universal.

En el libro es pertinente ver que no en vano los autores retratados son prófugos de Occidente; la particularidad de cada uno de ellos hace que se vislumbren como esas islas solitarias que suele dar la literatura, en las que difícilmente cabe una clasificación o comparación, cada uno de ellos es una escuela, un precedente. En los breves ensayos: “Arthur Rimbaud: El desorden de los sentidos”; “Los cien años de Walt Whitman 1892 -1992”; “Emily Dickinson: El exilio interior”; “Lord Byron: El héroe ausente de nuestra independencia”; “William Faulkner: Un antiguo rumor de Biblia y de guerra” y “Hölderlin y los nuevos dioses”, Willian Ospina nos presenta no sólo una obra sino un ser humano con una mirada y actitud particular ante el mundo.

Ospina nos conduce de la mano de Rimbaud “¡el cielo es demasiado pequeño para nosotros!”, afirma que en Whitman “el hombre es la especie y que el universo es uno de sus atributos”, nos cuenta cómo la poesía de Dickinson “logra ofrecernos un orbe complejo de conmociones y detalles, y en ellos los muchos matices del espíritu de un ser incomparable”. Además en Byron rescata cómo “casi siempre en su vida la pasión se impuso sobre la reflexión”, en cuanto a Faulkner reflexiona: “Faulkner hará que en ese incendio que ahora vemos lejos, remoto como una vaga señal, como el lenguaje de los primeros hombres de América, más tarde, en el centro de la historia, estemos envueltos.”; y, en el último texto nos señala sobre Hölderlin que “él no esperó a que el mundo cambiara, él empezó a vivir en un mundo nuevo, a ser la conciencia y el sentido de ese mundo”.

Finalmente, como aquellos prófugos, Ospina nos invita a huir hacia la lectura de dichos autores y abrir la puerta de los seis textos que conforman el libro , que por su mirada particular develan un rostro de igual interés para quien ha entrado en el trabajo de los escritores, como para quien se acerca a ellos por primera vez.

Por: Jenny Bernal
Promotora de lectura y escritura
Biblioteca Pública El Tintal Manuel Zapata Olivella

Ospina, William. Esos extraños prófugos de Occidente. Bogotá, Radom House Mondadori, 2012.

Imagen tomada de: Casa del Libro.com